Dhiravamsa
 

Compartir


Experiencias Especiales del Mundo Interior (Jorge Harmat)

1. Un viaje de la foca
Durante la meditación con la foca que simboliza y representa nuestra alma, viví lo siguiente:

La meditación tuve encuentro con una foca extremadamente juguetona y a la vez tierna que me dio una buena “paliza” entre empujones, topetazos y pelotazos. Tenía una sensación intensa de juego, alegría, y a la vez de ser tiernamente castigado con lo que a continuación relato.

La foca (mi alma) me condujo al glaciar Perito Moreno en la Patagonia Argentina, paradójicamente uno de los lugares más bellos del mundo, y bajamos con la foca a través de capas de 300 m de hielo hasta una cueva pequeña, oscura y algo nauseabunda. La foca me dijo: “aquí me has tenido durante todo este tiempo, debajo de un lugar muy bello pero rodeada y aislada por 300 m de hielo frío y quemante”.

Me señalaba el piso de la cueva donde habían varias estalagmitas diciéndome: “estas estigmitas se han producido a raíz de todas las lágrimas que yo derramaba por esta recluida durante tanto tiempo en esta cueva helada y aislada”. Luego, la foca me dijo que mirara por ultima vez esta cueva ya que no volveríamos ninguno de los dos a ella y que tampoco nos separaríamos más.

Acto seguido, comenzó a nadar hacia arriba donde había un gran agujero en el hielo muy iluminado por el sol. Hacia allí nadamos largo rato para salir luego a un hermoso río de aguas azules, totalmente rodeado por bosques impolutos en cada lado, y la foca me dijo: “este es el mundo y el sol, y a partir de ahora, navegaremos libremente por el”.

Dada la intensidad de la vivencia anterior, en la meditación de la noche, recurrí por segunda vez a la foca; luego de la habitual ceremonia de juegos que algo “apalizantes” pero siempre tiernos, la foca me condujo a navegar juntos a lo largo de río amarillo en China. Fue una navegación de muy larga duración que puso a prueba mi paciencia, pero al final del río, cuando este se volvía estrecho hacía una gran cantidad de barcos medievales y mucha gente que veneraba y escuchaban a un anciano muy respetado, no por sus riquezas o poder materiales sino por su sabiduría.

Parecía Confucio.

El anciano, al verme, se puso en pie y me abrazó largamente. Me dijo: “hace mucho tiempo que te esperaba”.

La vivencia siguiente me impresionó ya que el anciano y yo nos auténticamente fusionamos en una sola persona y yo intentaba girar en diversos sentidos y no lograba ver dos personas sino una sola, sintiendo una sensación de sorpresa agradable y de unidad.

Luego, el anciano me entregó con extrema delicadeza una pequeña cajita de porcelana. Me la entregaba como algo muy delicado y valioso, y al ponerla en mis manos descubrí que dicha caja emitía una luz muy brillante y calma. Así terminó esta segunda meditación, quedándome yo de pie y teniendo en mis manos este objeto tan delicado y brillante, pero no sabiendo qué hacer con él, con temor a que pudiera romperse.

En la tercera meditación, a la mañana siguiente, recurrí a la foca y ésta, con su chispeante alegría habitual, se reía y se burlaba mucho de mi cuando yo le mostraba en mis manos la delicada cajita de luz que me habían brindado y que no sabía muy bien qué hacer con ella.

De repente, la foca haciendo una gran pirueta, se puso a nadar de espaldas con una gran sonrisa en su cara y con su aleta apuntaba a su corazón y allí pude ver que en su corazón también había alojada una delicada cajita de porcelana con la misma brillante y calma luz dorada.

Me quedé sorprendido y atónito y contento a la vez. Entonces la foca venía hacia mí, cogió la cajita de luz y la instaló sin ninguna dificultad, de forma casi automática, como si todo estuviera pronto para colocar esa pieza en mi corazón. La escena final la foca me invitó a nadar junto con ella en paralelo y de espaldas, enseñando nuestros corazones iluminados por la luz divina.

Para mi ha sido una vivencia magnifica y única por lo que tengo una profunda gratitud al haber recuperado y fusionado con mi alma mis aspectos de conocimiento y de vivir y no racionalizar que todos y cada uno de nosotros tenemos la luz divina en nuestro corazón y que ello debe ser motivo para tener una casi constante alegría calma, festejar el milagro de estar vivo cada día e intentar aprender los regalos que la vida y el divino nos brinda a diario si estamos atentos en una actitud de recibirlos y lo que es mucho más difícil aún es comenzar a comprender que todos los seres humanos, incluso los más abominables también son humanos de esa luz y tenemos que intentar al menos de hacer el esfuerzo de intentar que la descubran y la potencien.

En base a esa luz fraterna os deseo desde lo más profundo de mi corazón que la alegría y la armonía os acompañe en cada uno de vuestros días en el camino de la vida.

2. Una forma de trabajar con la mente
Durante los dos primeros días del seminario de Agosto de 2004 tenía muchas dificultades con mi mente que me impedía meditar adecuadamente y era una lucha fuerte entre mi mente y yo.
Dhiravamsa nos habló de tratar a nuestra mente como un niño pequeño hablándole con mucho cariño, amor y a la vez con firmeza. Inspirado en estas dulces palabras, comencé a dialogar con mi mente desde el corazón y le pedí su colaboración sin aparente éxito todavía. Pero unas horas después y en plena meditación me inspiré y le propuse a mi mente ir a comprar juntos, y adquirimos una bicicleta doble o llamadas de tándem, y le sugerí a mi mente formar un equipo donde yo ocuparía el asiento delantero de la bicicleta y guiaría y ella se podría instalar cómodamente el asiento posterior y disfrutar del viaje de la calma.

Así que la manada de monos que mi mente fue durante los dos primeros días aceptó el pacto de colaboración y paseos en la bicicleta. Esto me ha permitido meditar por periodos largos en profundidad, con experiencias que son verdaderas joyas para mi, no obstante, todavía él, o los monos se me bajan de la bici y me quedo en la cuneta, pero el consuelo es que vuelven a subirse a la bici y a formar el equipo pactado.

Las experiencias vividas son:

-Visualización en varías meditaciones de un águila en pleno vuelo, con sus muy amplias alas totalmente desplegadas y con una posturamaje4stuosa y escudriñadora, mirando la tierra desde arriba.

-Visualización de un diamante en el medio del cuerpo por detrás del ombligo. Diamante que en algunas meditaciones subía por dentro de la cabeza y girando muy lentamente haciendo orbitas. El diamante también se instaló otras veces por encima de mi coronilla y permanecía estático. En el último día se instaló por unos instantes en mi tercer ojo.

-La vivencia más potente fue sentir en tres ocasiones en días distintos que los pies me eran suavemente succionados por la tierra, como si fuera a enraizarme. Sentía mucho calor en los mismos y una energía ascendente, que me instaló de forma automática una sonrisa muy suave en mi rostro, y que algunas veces me desplaza hacia atrás de mi eje dada su intensidad y en otras sentí que salía de la coronilla hacia arriba. En una ocasión vi un pequeño chispazo de luz ascendente desde el ombligo y luego como unas pequeñas luces de bengala a la altura de mis ojos por unos instantes breves. Luego, entré en un estado de armonía o ralentización donde todo lo hacía con una gran calma, lentitud y armonía.

Me siento intensamente rico y privilegiado por haber vivido esto tan rico y a la vez tan profundo agradecido a: el divino, la madre tierra, los ancestros que crearon estas prácticas, a mis ancestros, a mi guía, y a Dhiravamsa y Guillermo (mi maestro de Qi Gong) por todo ello.

 

 
 

por informaciones sobre los cursos: teresalina@ascius.net

Psico-Espiritual Sintesis : aryapuggala@gmail.com
C/ Faya, 3,3° (Ático)
E - 35009 Las Palmas de Gran Canaria
Las Isla Gran Canaria
España (Spain)
Phone: +34 615 604 401

Proyecto del sitio by Aspik Net  ·  Observasións?